Un estudio en mujeres con cáncer de ovario seroso en recaída sensible a platino muestra sus aportaciones
Olaparib ofrece nuevos datos en supervivencia y calidad de vida

(Chicago).- Olaparib (Lynparza, de AstraZeneca) ha protagonizado diferentes estudios presentados en ASCO. Entre ellos destaca el estudio de fase III Solo-2 en mujeres con cáncer de ovario seroso en recaída sensible a platino, con mutación germinal en el gen BRCA (gBRCAm).

Según los resultados presentados el tratamiento de mantenimiento con comprimidos de olaparib (300 mg, dos veces al día) ayuda mantener la calidad de vida a las pacientes y mejora la supervivencia libre de progresión (SLP).

En este sentido, las pacientes mostraron la misma calidad de vida tanto en tratamiento con olaparib como las que recibieron placebo. En términos de supervivencia libre de progresión ajustada por calidad (SLPAC), los resultados confirmaron un beneficio significativo para las pacientes con olaparib frente a placebo y en términos de tiempo sin síntomas de la enfermedad ni toxicidad (TSSNT) hasta 27 meses después de la aleatorización.

El doctor Andrés Poveda, presidente del Gynecoligic Cancer InterGroup (GCIG) y del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario (GEICO), y jefe del Área Clínica de Oncología Ginecológica del Instituto Valenciano de Oncología, recordó que el Consenso Internacional del GCIG recomienda que para las pacientes en recaída los objetivos de los estudios en pacientes en recaída incluyan un apartado de calidad de vida, tal y como se presenta en el ensayo Solo2.

En este sentido, el estudio demuestra que la administración de olaparib como tratamiento de mantenimiento no tuvo efecto negativo sobre la calidad de vida de las pacientes, en comparación con las pacientes que recibieron placebo: “Se trata de una de las principales conclusiones del estudio ya que, durante el tratamiento con olaparib, la calidad de vida no disminuye en pacientes en recaída”, explicó el doctor Poveda.

Además, el tratamiento con olaparib mejora la supervivencia libre de progresión ajustada por calidad en 13,96 frente a los 7,28 meses del placebo. Poveda destacó en este punto que “este fármaco mejora la calidad de vida porque retrasa la recaída hasta en cuatro veces, lo que provoca también el retraso de los síntomas asociados, mejorando la calidad de vida”.

En el estudio se evaluó la respuesta de pacientes que habían recaído más de seis meses después de recibir quimioterapia y que respondieron a este tratamiento, además de presentar la mutación BRCA. “Teniendo pacientes que cumplen un perfil concreto y un tratamiento diana podemos considerarlo un importante avance para el tratamiento y la calidad de vida de las mujeres con esta enfermedad”.

Además, en este estudio, se ha cambiado la formulación del tratamiento para mejorar la adherencia y comodidad para las pacientes. “Las mujeres tomaban 16 pastillas al día, pero con las tabletas han pasado sólo a cuatro. Esto mejora además la adherencia al tratamiento”.

Fuente: Gaceta Médica