Gustavo Sevlever, neurólogo y director del Departamento de Docencia e Investigación del FLENI
The Lancet presenta su edición en español y un argentino será el editor local

(Buenos Aires).- The Lancet fue fundada en 1823 y es una de las revistas de medicina más antiguas y prestigiosas del mundo. El 1º de agosto presentó The Lancet Neurology en español, su primera publicación en este idioma, con el objetivo acercar al público hispanoparlante los estudios y trabajos más importantes en este campo.

Gustavo Sevlever es médico neuropatólogo y trabaja en la Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia (FLENI), donde dirige el Departamento de Docencia e Investigación. Fue elegido por Lancet para ser el editor local de esta revista, que además es el primer producto de la editorial en este idioma.

En Lancet son cuidadosos en los datos y la calidad de sus publicaciones es excelente. La comunidad hispanoparlante de neurología, y de neurociencias en general, ha crecido espectacularmente y son temas que ya están posicionados en la agenda pública. Yo creo que una revista como esta tiene un enorme potencial de crecimiento y es un aporte de datos muy buenos, en nuestro idioma nativo, para todos los que hacemos neurociencia aplicada, neurología e incluso ciencia básica, se entusiasma

Los trabajos que aparecen en el primer número son todos de autores hispanoamericanos?
No, en las primeras ediciones seleccionaremos y traduciremos artículos de la revista madre, Lancet Neurology. Veremos cómo evoluciona esta experiencia editorial y la idea es ir incorporando especificidades de la región cuando se pueda. Lancet es una marca muy respetada y Lancet Neurology ha superado en impacto, desde su lanzamiento hace aproximadamente 10 años, a las revistas clásicas de neurología. La calidad de lo que hace es la clave de su éxito editorial, y entonces cuando tengamos trabajos en español vamos a usar el mismo criterio. Y eso se puede hacer porque en Argentina y en el mundo hispanoparlante está repleto de científicos con capacidades sobradas para escribir en esta revista.

Qué investigaciones eligieron para la primera edición en español?
La elección fue difícil porque había muchas y muy buenas. Está el trabajo sobre el primer tratamiento para el accidente cerebro vascular (ACV) hemorrágico, un ensayo controlado de muy buena calidad para un tema – el ACV – que no tiene mucho tratamiento en su etapa aguda, es decir apenas ocurre. También seleccionamos uno sobre epidemiología de la Enfermedad de Parkinson que es, junto con otras enfermedades neurodegenerativas, un problema de salud pública muy importante asociado al envejecimiento de la población.

Por qué es importante conocer su epidemiología?
Los médicos tenemos un amplio campo de aplicación, que va desde la molécula hasta la sociedad. Y muchas veces el error que cometemos es pensar que lo que pasa en la molécula va a pasar en la sociedad y ese es un trayecto terriblemente complicado. Este trabajo estudia qué pasa con los factores epidemiológicos de la Enfermedad de Parkinson, y cuando uno estudia así cualquier enfermedad entiende factores que quizás a nivel del paciente individual no están tan claros sobre qué protege contra ella y qué la puede generar. Otro trabajo que elegimos fue acerca de las prioridades de investigación para reducir la carga mundial de demencia asociada a enfermedades neurodegenerativas, como Parkinson o Alzheimer. Este es un tema sanitario muy importante a nivel mundial, que además tiene un fortísimo impacto económico.

Por qué?
Por primera vez en la historia vivimos en una sociedad gerontológica y muchos sostienen que las enfermedades neurodegenerativas y la demencia asociadas a la edad van a modular más la economía que, por ejemplo, el cambio climático. Por eso es fundamental conocer no sólo su epidemiología si no además las alternativas disponibles para modular su impacto.

Teniendo en cuenta ese factor, ¿qué papel juega una revista especializada como Lancet Neurology?
En este momento, para ver dos situaciones polares, hay un movimiento en medicina que se llama ‘medicina basada en la evidencia’, muy cuestionado pero que esencialmente indica que los médicos debemos hacer lo que está demostrado que sirve y abstenernos de hacer lo que no está demostrado. Esa frase a la que podría suscribir mi tía es bastante más complicada de llevar a cabo de lo que parece, porque definir qué es la evidencia, qué es la calidad y como está publicada es toda un área en la medicina. Estas revistas se caracterizan por llevar esto a su máxima expresión, o sea que los trabajos que se publican son de muy alta calidad. De hecho tienen un equipo revisor de estadígrafos, metodólogos y, muchas veces , cuando un autor manda un paper le piden los datos crudos. Los referís – yo también soy referí – tenemos que ver que los datos que nos mandan tengan que ver con los resultados y que las concusiones sean lógicas con ese proceso de investigación. Y eso tiene una importancia enorme para la excelencia del material que se publica.

Qué consejo les darías a los médicos e investigadores a la hora de publicar su investigación?
Creo que una de las grandes claves es elegir la revista justa, porque muchas veces uno tiene buen material, hallazgos interesantes, pero no elige la publicación adecuada. Las revistas se están especializando, por ejemplo The Lancet tiene un componente social importante: ha dado prioridad a muchos trabajos de violencia de género o sobre la comunidad LBGT y se nota que es una política editorial. Además del factor de impacto, yo diría que hay que elegir la revista en base a sus intereses y a su ‘personalidad’.

Fuente: CONICET