Entrevista a Jorge Sierra, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia
La innovación pone a prueba al sistema pero la vida del paciente no tiene precio

(Madrid).- En los últimos 15 años, el arsenal terapéutico contra los cánceres hematológicos ha crecido de manera espectacular. El presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), Jorge Sierra, hace un repaso de esta evolución y de los caminos que ha enfilado la investigación.

Con la evolución de los tratamientos en oncohematología en los últimos años, ¿se ha tenido que reinventar el hematólogo?
Más que reinventarse, ha tenido que evolucionar. El hematólogo siempre se ha preocupado por la biología de las enfermedades, los mecanismos celulares que están detrás de las patologías. Hace muchos años que estamos aplicando lo que podríamos denominar el diagnóstico molecular de nuestros tumores y el trasplante es una terapia muy sofistacada que está en marcha desde hace más de 50 años en los hospitales. Hay que pensar que, por ejemplo, que desde principios de los 90, hacemos terapia dirigida en la leucemia promielocítica aguda. Desde finales de los 90, hacemos tratamiento molecular de la leucemia mieloide crónica. También desde hace prácticamente 25 años trabajamos con anticuerpos monoclonales.

Se está celebrando estos días en el Senado la ponencia sobre medicina genómica, ¿qué puede aportar aquí la hematología?
Como hematólogos, el hecho de no estar incluidos en el comité que está trabajando en la ponencia del Senado sobre medicina genómica nos ha causado una enorme perplejidad. Demuestra un desconocimiento de los convocantes sobre nuestra especialidad y por nuestra parte hace precisa una estrategia de comunicación más efectiva.

Los tratamientos CART en hematología han despertado un gran interés, ¿qué ha supuesto la inmunología para el hematólogo?
La inmunología está incorporada al diagnóstico de las enfermedades hematológicas desde hace muchísimo tiempo. En cuanto al tratamiento, los anticuerpos monoclonales se empezaron a utilizar en pacientes con linfoma B. Después, han aparecido, anticuerpos en otras enfermedades, en la leucemia mieloide aguda. Ahora más recientemente, en mieloma y en leucemia linfática crónica. El trasplante de un donante es una forma de inmunoterapia celular que se introdujo ya en hematología a principios de los 60 y tuvo una explosión en los 70 del pasado siglo.

Ha hecho un repaso de los últimos 60 años, ¿pero hacia dónde va la investigación?
En cuanto a los aspectos diagnósticos está plenamente introducido el análisis no solo de los tumores sino de otras enfermedades hematológicas por secuenciación masiva. Ya está puesto en marcha en diversos hospitales españoles y se está incorporando rápidamente al diagnóstico inicial. Esta ha sido una técnica disruptiva. Por la parte del tratamiento, la terapia de precisión. Cada vez tenemos más fármacos dirigidos a restablecer la alteración biológica que está en la base de las enfermedades de la sangre. La explosión de agentes en las leucemias, en los linfomas y en el mieloma ha sido tremenda y la aparición de las células CART es indudablemente otro tratamiento disruptivo, que ofrece alternativas a pacientes que han quemado todas las fases previas de tratamiento.

Cuáles son las principales líneas de investigación abiertas por la sociedad?
Este año pasado la inversión ha superado el millón de euros. Ha ido creciendo de manera espectacular en los últimos cinco años y cabe destacar que este millón de euros es más de lo que ofrece la Sociedad Europea de Hematología en becas, que es alrededor de 800.000 euros. También cabe destacar en este ámbito de promoción de la investigación que la SEHH junto a la de Inmunología, la Red Tercel del Instituto de Salud Carlos III y la Sociedad Española de Transfusión Sanguínea hemos promovido un grupo de trabajo en células CART para favorecer la investigación en este ámbito y hacerlo accesible a los pacientes.

Se ha hablado mucho del coste de los CART, ¿es el equilibrio entre innovación y sostenibilidad el principal reto del sistema sanitario?
Hemos estado muchos años sin tener realmente innovaciones. En cambio, en los últimos 15 años ha sido espectacular el número de fármacos que se han aprobado. Estamos muy satisfechos de que la hematología incorpore innovación terapéutica y además eficaz. En la leucemia mieloide crónica la supervivencia a largo plazo ahora es superior al 85 por ciento. El mieloma ha multiplicado casi por tres la mediana de supervivencia. No digamos la leucemia linfoblástica del niño, que curamos en más del 90 por ciento de los casos; es decir, realmente la innovación pone a prueba a al sistema sanitario pública pero es necesaria y realmente la vida de nuestros pacientes no tiene precio. En cuanto a las células CART no sabemos lo que van a costar en España y si nos fiamos por lo que ha sucedido con otros agentes terapéuticos, los precios en España son inferiores a los de comercialización en otros países europeos y no digamos ya comparados con Estados Unidos.

Otro de los retos que se le plantea al sistema sanitario es la equidad en el acceso, ¿en qué situación estamos en lo que se refiere a los tratamientos hematológicos?
La accesibilidad a fármacos de alto coste no es igual en las distintas comunidades, incluso dentro de una comunidad autónoma no es igual en todos los hospitales. Hay ahí realmente trabajo para que esto no sea así y para que un paciente de cualquier lugar de España tenga el mismo acceso a un agente de elevado coste y que incluso en las propias ciudades no haya movilidad de pacientes.

Cada vez se habla del trabajo multidisciplinar, ¿cómo está trabajando la hematología en este sentido?
Tenemos varios convenios activos, con SEOM, con la SEFH, otro con las sociedades de medicina de familia. Estamos convencidos de que es muy importante trabajar en equipo con otras sociedades. En los hospitales, la atención multidisciplinar hace que los circuitos asistenciales estén mejor definidos y sean más eficientes. El trabajo más orientado a procesos asistenciales en los hospitales es muy importante sin que ello suponga sustituir los servicios hospitalarios por unidades de proceso. Es necesaria la multidisciplinariedad, pero preservando las áreas de conocimiento, que están en los servicios de los hospitales.

El otro se presentó la plataforma de big data de la Alianza Harmony, ¿Qué va a aportar el ‘big data’ en el tratamiento de los pecientes con patologías hematológicas?
El ‘big data’ va a ofrecer muchísima información. A raíz de los estudios como el Harmony podremos incluir la información detallada de las características de un paciente, de su tumor, de alteraciones genéticas... Esa gran base de datos nos permitirá identificar cuáles han sido los tratamientos más eficaces. Tendremos una información mucho más precisa y dirigida. De nuevo ha sido la hematología europea, y en concreto con el impulso de dos instituciones españolas, se ha puesto a la vanguardia de este tipo de estudios en cánceres hematológicos y no hematológicos.

 

 

Fuente: Gaceta Médica