Oscar Fernández Investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga
Estamos asistiendo a una cambio de paradigma en la esclerosis múltiple (2)

(Madrdi).- Neurólogos de todo el país se dieron cita en el II Foro Nacional de Merck de Esclerosis Múltiple.

Durante el encuentro se han puesto sobre la mesa cuestiones como los nuevos mecanismos de acción en el tratamiento de la EM.

Óscar Fernández, investigador senior en el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) explica a GACETA MÉDICA las claves abordadas durante las jornadas.

Cuáles ha sido el gran avance que ha habido en los últimos años en el abordaje de la esclerosis múltiple?
Uno de los grandes avances es que conocemos la enfermedad mucho mejor que hace años y que sabemos mejor como tratarla al aparecer nuevos fármacos. Entonces, el mejor avance que hay es como estamos percibiendo la enfermedad. La enfermedad puede ser muy mala. En general, si no se saca a tiempo, acaba produciendo discapacidad. Esto es una conclusión que no se ha tenido siempre. Por tanto hay que considerar la enfermedad, una enfermedad grave. Y luego hay nuevos tratamientos. Lo que intentamos hacer es perfilar que tipo de paciente tenemos delante y eso lo sabemos cada vez mejor con los factores pronósticos y los biomarcadores. Por tanto si sabemos que un paciente va a tener una evolución grave ponemos un tratamiento muy potente desde el principio. Ahora mismo tenemos bastantes medicamentos que permiten tratar la enfermedad con mucha eficacia y con mucha efectividad y esto ha cambiado también el pronóstico de los enfermos. Hace unos 20 años, los pacientes empezaban a caminar con bastón 15 años después de su diagnóstico. Ahora tardan 30. Con los tratamientos hemos impactado en la historia natal de la enfermedad. Pero especialmente ahora, con los fármacos nuevos los que están saliendo, esto se consigue con mucha mayor eficacia.

Cómo se están utilizando estos factores pronósticos y los nuevos biomarcadores?
Los médicos tenemos que ver siempre cuál es la gravedad del paciente. Cada vez tenemos más marcadores, algunos demográficos y otros clínicos. Si la enfermedad empieza en un hombre de 40 años, pues es mal pronóstico. Si fuma, mal también pero además tenemos unos biomarcadores muy útiles. Hay un grupo en Madrid que ya aceptado –y se ha demostrado a nivel internacional- que la presencia de bandas IGM en el líquido encefalorraquídeo conlleva un mal pronóstico y esto hace que seamos mucho más activos en el tratamiento y en las resonancias magnéticas. Necesitamos ver cuál va a ser e futuro del paciente en particular y eso nos ayuda a tomar decisiones terapéuticas. Podemos decidir que tratamiento le vamos a poner sin tener que esperar y esto es un cambio fundamental. Estamos asintiendo a lo que se llama un cambio de paradigma. Ahora a los pacientes hay que tratarlos muy activamente para evitar que la enfermedad progrese.

Otro de los aspectos que se trató en el foro es la humanización de la atención al paciente, ¿cómo se puede mejorar?
Este es un aspecto esencial. Parece como que estuviéramos descubriendo la pólvora. Los médicos siempre nos hemos preocupado de esos pacientes. Pero si es verdad que por diversos motivos que parecen tontos, como es la informatización, esto se ha visto alterado. Al estar informatizados los sistemas, los médicos se tiran más tiempo mirando a la pantalla del ordenador que mirando a los ojos del paciente y eso es malo. Tenemos que saber comunicarnos con los pacientes y todo lo que rodea a esa relación médico paciente sea lo más estrecha posible. Si el médico no empatiza con el paciente, el paciente probablemente no va aceptar el tratamiento o va a cumplir mal las indicaciones. Tenemos que ver como se mejora esa relación solucionando los problemas que podemos tener ahora.

Algo de lo que se han quejado siempre los pacientes es de la falta de información ¿se está trabajando en ello?
Hay mucho trabajo que hacer. La comunicación no es una aptitud que tiene todo el mundo. Loa pacientes se quejan, no sin razón, de que no son informados. Si solo tienes 10 minutos para ver al paciente mal vamos. ¿Cómo se mejora en parte? En nuestro hospital hemos hecho un libro que se llama ‘Todo lo que quiera saber sobre la esclerosis múltiple’. Ese libro se lo entregamos a los pacientes. También les insistimos que acudan a páginas web seguras que nosotros previamente hemos valorado. Los pacientes tienes razón, tenemos que darle más información pero no siempre se consigue

Cuál es el gran reto en la EM?
El gran reto que tenemos que conseguir es parar la progresión de la enfermedad. La enfermedad tiene dos aspectos, un aspecto inflamatorio. Sobre la inflamación, cada vez tenemos más impacto y tenemos que ver si ese impacto es capaz de retrasarlo e incluso de frenar por completo el proceso degenerativo. Y por otro lado, si ahora podemos perfilar mejor a los pacientes sabemos a quien tenemos que tratar con más intensidad.

Neurólogos de todo el país se dieron cita en el II Foro Nacional de Merck de Esclerosis Múltiple. Durante el encuentro se han abordado los nuevos mecanismos de acción.

Fuente: Gaceta Médica