Investigación
Descubren que una molécula puede funcionar como biomarcador de cáncer


(Buenos Aires).- Los linfocitos TCD8 son fundamentales en la defensa contra diversas patologías, desde oncológicas hasta infecciones por virus. El grupo de investigación demostró que los tumores de pacientes con cáncer de mama estaban infiltrados por Linfocitos T CD8, que expresaban la molécula CD39. Estos Linfocitos T CD8 se denominan exhaustos o agotados dado que pierden algunas funciones efectoras, pero adquieren otras potencialidades.

Los investigadores proponen a la molécula CD39 como un biomarcador de esta población particular. El hallazgo realizado en la Universidad Nacional de Córdoba abre numerosas líneas de investigación, no sólo vinculadas al cáncer de mama, sino también a melanomas, cáncer de vejiga y de pulmón, entre otros, que ya están siendo indagadas en diferentes universidades del mundo.

Carolina Montes es la directora del grupo que demostró el rol que la molécula puede adoptar como biomarcador. Cursó su formación de grado (Bioquímica) y su doctorado en la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC. En esa unidad académica se desempeña como Profesora Asociada, además de formar parte de la carrera de investigador de Conicet. Sus líneas de estudio están financiadas por distintas Instituciones como el Foncyt, Secyt-UNC, el Instituto Nacional del Cáncer y Conicet.

En diálogo con Argentina Investiga, repasó los puntos destacados del avance que realizó junto a su equipo.

Esta molécula no había sido identificada hasta el presente? ¿O se desconocía cómo operaba?
En realidad, la ectoenzima CD39 era muy conocida, porque participa en muchos procesos. Hasta nuestra publicación, se sabía que se expresaba en linfocitos TCD8 en el contexto de inflamaciones virales crónicas. Nunca había sido descripta en linfocitos T de pacientes con cáncer. Ese fue el súper hallazgo.

Y cómo actúa esta molécula?
En el microambiente tumoral, participa en la generación de un microambiente supresor; es decir, un microambiente que suprime la respuesta inmune del organismo y, por lo tanto, le da chances al tumor de crecer y desarrollarse.

Cuál es la importancia del hallazgo?
Nuestro hallazgo abre un montón de caminos, porque nos permite identificar a esta población de Linfocitos T CD8 que tiene un papel fundamental en la respuesta inmune frente al cáncer. Empezamos a estudiar qué función cumplían estas células: si actuaban tratando de eliminar la célula tumoral o si, por el contrario, favorecían el desarrollo tumoral. Esto abre numerosas avenidas de estudios en el campo de los biomarcadores, que eventualmente nos permitirán precisar el pronóstico de un paciente.

Y qué impacto tiene en las terapias actuales?
En este momento, la inmunoterapia es una herramienta importante en el tratamiento contra el cáncer. Haber identificado esta molécula expresada en los Linfocitos T CD8 es una herramienta importante para pensar “¿esta paciente es una candidata a este tipo de terapias?”. Lo maravilloso del trabajo científico es que se realiza en equipo, y en este caso no es sólo local sino internacional. Nosotros propusimos a CD39 como un marcador de Linfocitos T CD8 exhaustos y otros equipos de investigación descubrieron que estos Linfocitos son específicos para antígenos tumorales, es decir que pueden matar al tumor.

Esta molécula daría un indicio para saber si un paciente puede responder bien a la inmunoterapia?
Exacto. Descubrir este tipo de moléculas proporciona a los inmunólogos una herramienta para determinar si un paciente está respondiendo favorablemente a las inmunoterapias, que si bien han tenido muchos avances y son herramientas con resultados muy promisorios, lo cierto es que no todas las personas responden del mismo modo. Ese es el gran aporte.

Cómo se desarrolló la fase experimental del estudio?
Iniciamos nuestros estudios con modelos experimentales en ratones. Luego establecimos una colaboración con médicos cirujanos del Hospital Rawson, de la provincia de Córdoba. Eso posibilitó que pudiéramos corroborar –en pacientes con cáncer de mama– las observaciones que hicimos en el laboratorio. Tenemos, además, un convenio con el Instituto Marie Curie, de Francia. Una de las becarias del equipo viajó y allá investigó lo mismo en pacientes con cáncer de mama y con melanoma.

Es decir que la molécula también funcionaría como un marcador en pacientes con melanomas?
Sí. A partir de nuestro hallazgo, numerosas publicaciones de otros grupos de investigación en el mundo corroboraron que esto también sucede en cáncer renal y de colon, entre otros. Nuestro trabajo fue un disparador para otras observaciones y hubo muchos avances sobre el tema.

Cuánto tiempo llevó la investigación?
Trabajamos en el contexto de tesis doctorales que llevan aproximadamente cinco años. Eso es lo que nos llevó realizar el trabajo, que todavía continuamos. En la actualidad, indagamos cuál o cuáles son las señales que gatillan la expresión de este marcador CD39 en los Linfocitos T CD8.

Cuál es la mayor satisfacción que te deja esta investigación?
Los científicos nos formulamos muchas preguntas, que en una primera etapa intentamos resolver mediante el uso de modelos experimentales. Luego tratamos de trasladar esas respuestas a lo que ocurre en los pacientes. Para mí, trabajar y poder aportar en salud humana es mi sueño, es mi contribución. De alguna manera, siento que le devuelvo al Estado argentino por la educación pública, gratuita y de calidad que recibí.

La publicación científica

Los resultados de la investigación fueron publicados poco antes del inicio de la pandemia en “Cancer Research”, una revista científica de prestigio internacional con el título “CD39 Expression Defines Cell Exhaustion in Tumor-Infiltrating CD8+ T Cells. Publicada en Cancer Research.

Fuente: Argentina Investiga 

 

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