Sociedad y medicamentos
Contra los cánceres: qué es la terapia CAR-T


(Buenos Aires).- Un nuevo camino se abre en la investigación clínica contra los cánceres y se llama terapia CAR-T. Si bien se trata de un tipo de inmunoterapia, podría decirse que combina tres tipos de terapia avanzada: la inmunoterapia, la terapia génica y la terapia celular. Es una inmunoterapia ya que se toman células del sistema inmune del paciente y estas son las que van a atacar las células cancerosas del mismo.

Para que esto ocurra, estas células tomadas del paciente son tratadas en el laboratorio mediante una modificación genética (terapia génica) y luego reintroducidas al paciente para que estas células ataquen al tumor. Entonces, son estas células T, las encargadas de la acción terapéutica, una terapia celular “viva” en lugar de un fármaco estrictamente hablando. Es decir, es también una terapia celular. Ya se han registrado 376 ensayos clínicos que estudian la terapia CAR-T en diferentes países para dar más opciones a pacientes con linfomas, leucemias, cáncer de páncreas, cáncer ovarios, entre otras enfermedades.

En líneas generales, el procedimiento de la terapia consiste en extraer sangre del paciente con cáncer. De esta muestra de sangre se seleccionan un tipo de célula inmunológica denominado linfocito T. En el laboratorio, esas células son modificadas genéticamente mediante el agregado de un gen que va a producir un receptor especial capaz de unirse a determinadas proteínas expresadas por las células cancerosas. Estos receptores expresados por los linfocitos T modificados, se denominan “receptores de antígenos quiméricos” (CAR). Luego, también en el laboratorio, se producen grandes cantidades de células T que expresan CAR (CAR-T). Por último, estas son re-infundidas al paciente para que “destruyan” a las células tumorales.

La terapia CAR-T empezó a desarrollarse después de que múltiples investigaciones contribuyeran a una mejor comprensión del sistema inmune de los seres humanos. En la década del 50, se hicieron las primeras observaciones que señalaron que había células en el sistema inmune que eran capaces de reconocer y destruir un tumor.

Hubo trabajos pioneros llevados a cabo en ratones que demostraron que la transferencia de células que estaban presentes en los ganglios linfáticos asociados al cáncer podía ser un procedimiento para proteger del desarrollo tumoral y favorecer la eliminación de sarcomas, que son tumores que afectan los huesos o los tejidos blandos del cuerpo, como el cartílago, la grasa, los músculos, los vasos sanguíneos, el tejido fibroso u otro tejido conjuntivo o de sostén. De esta manera, esos estudios impulsaron la investigación sobre la “transferencia adoptiva de células” como posible inmunoterapia para cánceres. Hoy se la llama terapia CAR-T.

Aunque auspiciosa, la terapia de células T con CAR está aún en estudio para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. Los ensayos clínicos registrados en la base Clinical Trials, de la Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos, muestran la diversidad de indicaciones que están evaluándose. Los ensayos clínicos comenzaron estudiando a la terapia para cánceres de la sangre, como leucemias, pero hoy han expandido su alcance: la terapia CAR-T se evalúa como tratamiento para tumores sólidos. Una de sus ventajas es que permite brindar una opción más personalizada para cada paciente.

Al ser derivada a partir de células del propio paciente, en la comunidad científica se considera que la terapia CAR-T es como una “droga viviente”. Las investigaciones en curso también intentan entender y reducir los efectos adversos del tratamiento para el futuro. Otro desafío es que la activación de las células que se implantan en los pacientes se mantenga de manera sostenida en ellos. Con la combinación de investigadores del campo de la ingeniería genética, la biología computacional, y la biología sintética, se están diseñando terapias CAR-T más sofisticadas para aumentar el nivel de eficacia.

Fuente: CAEME 

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