Enfermedad renal diabética
Investigan el uso de ciertas células renales como biomarcadores para el diagnóstico precoz

(New York).- La enfermedad renal diabética (ERD) es una complicación microvascular de la diabetes que provoca más del 40% de los nuevos casos de enfermedad renal terminal (ERT), de ahí la importancia de una detección precoz para minimizar los daños. Actualmente, el marcador más utilizado para la detección temprana de la ERD es la microalbuminuria, pero presenta “limitaciones significativas” que han llevado a proponer otra vía: la utilización como biomarcadores de los podocitos y sus moléculas asociadas.

Así lo pone de manifiesto un estudio que señala que la identificación de marcadores de daño o pérdida temprana de podocitos “puede desempeñar un papel importante en el diagnóstico temprano de la ERD”. Publicado en Journal of the Endocrine Society, el trabajo ha sido desarrollado por profesionales del Departamento de Medicina de la Universidad de Stony Brook de Nueva York (EEUU).

Los autores subrayan que el deterioro de los podocitos “es un evento clave en la patogénesis de la ERD”. Por ello, estas células renales y sus moléculas asociadas “tienen el potencial de servir como biomarcadores que facilitan un diagnóstico temprano de daño renal en la diabetes”, de ahí su conclusión de que “comprender los mecanismos de la lesión de los podocitos puede conducir a tratamientos más efectivos de ERD y a una tasa más baja de progresión a ERT”.

Del impacto de la ERD da cuenta el hecho de que en la actualidad es la causa más común de insuficiencia renal en los Estados Unidos, y se calcula que la desarrollan entre el 30% y el 40% de los pacientes con diabetes mellitus. “La mayoría de los casos son atribuibles a la diabetes mellitus tipo 2”, apostilla el estudio.

La ERD causa microalbuminuria que eventualmente puede progresar a macroalbuminuria: el 12% de los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 la desarrollan después de una media de 29 años padeciendo diabetes. Esto hace que actualmente la albuminuria sea el primer marcador clínico de ERD más común, aunque no pueda utilizarse como referencia en todos los casos, ya que aproximadamente el 30% de las personas con ERD no desarrollan albuminuria.

Los responsables del estudio apuntan que se está trabajando con varios biomarcadores novedosos que alertan del daño glomerular o tubular que precede a la microalbuminuria, “lo que sugiere que esta última se desarrolla cuando ya se ha producido una lesión renal significativa”. Debido a que la degradación de los podocitos juega un papel clave en la patogénesis de la ERD, la identificación de marcadores de lesión o pérdida temprana de podocitos puede desempeñar un papel importante en el diagnóstico temprano de este problema. “Dichos biomarcadores en la orina incluyen micropartículas liberadas por los podocitos, así como la expresión de marcadores específicos”, resaltan.

El deterioro de los podocitos y su pérdida “es un evento crítico en el desarrollo y eventual progresión de la ERD”. Debido a que son células diferenciadas terminalmente, su pérdida es un “evento irreversible” que conduce a una disminución en la función de la barrera de filtración glomerular.

Esto ha llevado a que haya ahora numerosas líneas de investigación trabajando con biomarcadores asociados a los podocitos. Entre los mismos, estarían la nefrina, la podocalixina, la proteína quimioatrayente de monocitos 1 (MCP-1) y las micropartículas liberadas por los podocitos, así como el ARNm de sinaptopodina, el de proteína asociada a CD2 (CD2AP) y el de alfa-actinina-4. Y es que, concluyen los autores, los podocitos se han convertido en una de las claves que pueden llevar a tratamientos que permitan combatir mejor la ERD y reducir los casos en los que deriva en ERT.

Fuente: El Médico Interactivo