Argentina
Pablo Wappner, el científico argentino que colabora con Peter Ratcliffe, Nobel de Medicina


(Buenos Aires).- Un testigo privilegiado. Eso dice ser el científico argentino Pablo Wappner cuando le preguntan por el Premio Nobel de Medicina. Es que tuvo la oportunidad de ver crecer al británico Peter Ratcliffe -uno de los tres ganadores de la edición 2018-, colaboró en sus investigaciones, y hasta lo invitó a comer un asado en su casa.

Wappner es jefe del Laboratorio de Genética y Fisiología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL), investigador principal del CONICET, y profesor en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Pero un cargo más "british" asoma en su currículum. Fue declarado Profesor Visitante de Biología de Desarrollo de la Universidad de Oxford, en Reino Unido. Y ese detalle nos remite a su historia con Ratcliffe. Lo conocí en un congreso, en Madrid, en el 96. Lo vi crecer, desde muy joven. En esa época, Ratcliffe era un investigador de unos 42 años, con un grupo muy pequeño, cuenta a Clarín.

En primera fila lo vi prácticamente empezar y llegar a lo que es hoy, con la premiación del Nobel. Estoy muy contento por él, por su crecimiento y sus logros, sigue Wappner.

Lo que hizo Ratcliffe en forma simultánea con Gregg Semenza -otro de los ganadores del Nobel- fue descubrir el HIF-1. Es un factor de transcripción, algo así como una proteína maestra o director de orquesta que controla la activación de los genes de hipoxia (falta de oxígeno), incluyendo el de la eritropoyetina para la producción de glóbulos rojos y genes responsables de la proliferación de vasos sanguíneos. Investiga cómo las células del cáncer le escapan a la quimioterapia y ganó el premio L'Oreal-Unesco

Me interesó el tema de la adaptación a hipoxia. Mi propuesta era usar la mosca drosophila como sistema experimental para encontrar los mecanismos de la detección de los niveles de oxígeno y de la regulación de la respuesta hipóxica, explica Wappner, quien estaba terminando su postdoctorado en Israel y preparándose para volver a la Argentina. En biología, los sistemas de estudio más usados son el ratón, la mosca, la rata, la levadura, las plantas, y algunos gusanos. Los usan para contestar las preguntas de interés. La mosca drosophila es una especie que usan la mayoría de los biólogos que hacen genética.

Nosotros hacíamos nuestro aporte desde la genética. La mosca lo que tiene de enormemente útil y poderoso es que se puede contestar preguntas desde la genética, usando mutantes y líneas que manipulan la expresión de los genes involucrados en el proceso que a vos te interesa. En este caso, son los genes de respuesta a hipoxia, detalla Wappner.

A Ratcliffe le gustó la idea de usar la mosca drosophila. Le pareció interesante usar genética para buscar a los reguladores de HIF-1. Entonces, el británico y el argentino pidieron un subsidio de la Fundación Welcome Trust, una de las más importantes de Inglaterra.

Años más tarde, Ratcliffe llegó a encontrar un sensor de oxígeno, que es la enzima prolil-hidroxilasa. Es la que hace que HIF-1 se destruya siempre que hay oxígeno. Y cuando falta oxígeno, HIF-1 se acumula, deja de destruirse, y puede inducir la expresión de más de mil genes que le permiten a la célula adaptarse a hipoxia.

Desde entonces, durante más de 20 años, el argentino siguió colaborando con el británico. Visita su equipo en Oxford unas dos veces por año. Juntos publicaron varios papers y obtuvieron subsidios del Welcome Trust. Desde mi punto de vista, esto fue muy importante porque me ha permitido crecer mucho, dice Wappner.

En junio de este año, Ratcliffe estuvo en Buenos Aires. Dio una conferencia en el Centro Cultural de la Ciencia, visitó la Fundación Instituto Leloir y la Universidad Nacional de San Martín, y dio una charla en un colegio secundario de habla inglesa. Y aprovechó para comer un asado en la casa de Pablo, donde "fue muy lindo recibirlo".

Actualmente, en la Fundación Instituto Leloir, el equipo que dirige Wappner continúa "en buena medida" en esta línea de investigación "y en cosas que han derivado de este tema, usando siempre a la mosca drosophila como sistema de estudio", concluye el biólogo.

Fuente: CLarín