Marieta Jiménez, directora general de la farmacéutica Merck en España
Crear un medicamento es un proceso largo y costoso que asume sola la industria farmacéutica

(Madrid).- Después de años de desconexión, Marieta Jiménez a retomado su relación con la Universidad de Salamanca ingresando en el Consejo Asesor de Alumni-USAL.

Hasta qué punto los antiguos alumnos pueden ayudar a una universidad?
Creo que desde la empresa podemos hacer muchas cosas todavía por la sociedad, por la juventud? En la empresa farmacéutica, que es mi ámbito, hacemos mucha investigación, tenemos muchos acuerdos con centros de investigación, pero creo que podemos mejorar nuestra relación con la universidad. En el mundo empresa y universidad hay áreas de mejora.

Así que podría haber colaboración con el Estudio salmantino?
Sí, claro.

Piensa que ha cambiado mucho la Universidad desde que usted estudió Farmacia?
En los últimos años se ha reactivado gracias a todas las actividades que se están haciendo por el centenario. La de Salamanca es una universidad de ochocientos años que tiene que trabajar en transmitir los valores, todo lo que se está haciendo, porque tiene mucho todavía que aportar.

Y la Facultad de Farmacia?
Ahora estoy un poco desconectada, pero cuando yo estudiaba era de las facultades con más nivel de toda España.

Muchas veces da la impresión de que las industrias farmacéuticas están haciendo negocio con la salud de las personas.
Es cierto que esa es la imagen que tiene la sociedad, pero yo llevo trabajando más de veinte años en la industria farmacéutica y es cuando la conoces por dentro y ves lo que se hace, el desarrollo de medicamentos que mejoran la vida de las personas, descubres quelas empresas farmacéuticas hacen una tarea extraordinaria.

Y por qué esa imagen?
Es por falta de conocimiento de lo que hacemos. Merck tiene tres fábricas en España, tenemos una de biotecnología en Madrid, en Tres Cantos, donde nos dedicamos a producir dos productos para todo el mundo: una hormona de crecimiento para ayudar a los niños con problemas de desarrollo y una hormona para ayudar a las mujeres a tener hijos. Si se ve lo que se hace realmente, cambia la imagen que se tiene.

Y por qué los medicamentos, por ejemplo los de fertilidad, son tan caros?
La empresa farmacéutica hoy en día somos casi la única entidad privada que nos dedicamos al desarrollo y la investigación en determinados ámbitos. Traer un nuevo medicamento es un proceso muy largo y costoso y ese papel lo ha asumido la industria farmacéutica. Nosotros invertimos el 20% de nuestras ventas en investigación y lo llevamos haciendo desde nuestro nacimiento hace 350 años. Nuestra vocación es seguir invirtiendo en nuevos medicamentos.

El caso de Merck es curioso porque es una empresa familiar.
Sí, es una empresa familiar que se originó en un pueblecito alemán llamado Darmstadt y seguimos con la misma vocación y curiosidad, vamos por la treceava generación familiar.

Uno de los problemas de la investigación es la fuga de cerebros, ¿cómo se puede frenar?
Pienso que es una tendencia que irá cambiando poco a poco y la Universidad de Salamanca es buen un ejemplo de cómo hay que actuar, intentando atraer gente de la empresa que de alguna manera puede contribuir a que eso no ocurra. Tenemos centros de investigación muy potentes ya en España y estamos en el camino adecuado.

Pronto pondrán a la venta nuevos fármacos ¿no?
Este año tendremos la oportunidad de traer dos nuevos medicamentos, uno de ellos es para la esclerosis múltiple y el otro es un producto para un tipo de cáncer bastante extraño, una enfermedad huérfana que se llama carcinoma de células de Merkel, un cáncer de la piel del que solo hay entre 90 y 100 pacientes en España. Merck dedica una parte de su investigación a este tipo de pacientes que, de otra manera, no tendrían la medicación que necesitan.

Qué diagnóstico hace de la salud mundial?
Uno de los problemas graves es el envejecimiento y también la cronificación de algunas enfermedades como la diabetes. Tenemos también un problema de natalidad, así que el reto es cómo afrontar la sostenibilidad del sistema.

Es directiva y mujer, ¿no ha tenido techo de cristal?
En España tenemos una asignatura pendiente con esto. Todavía el porcentaje de mujeres en puestos ejecutivos es bastante bajo, aproximadamente un 18% cuando en Europea el porcentaje es de un 28%. Tenemos la asignatura pendiente de saber cómo vamos a conseguir que nuestras jóvenes tengan posibilidades de desarrollar, de crecer y de afrontar una carrera exitosa y de llegar a las máximas responsabilidades. Es una labor con la que yo personalmente estoy bastante comprometida porque tengo dos hijas y me gustaría que cuando se incorporen al mundo profesional hayamos conseguido mejorar estas cifras.

Ha demostrado que se puede conciliar.
Sí, claro. Al final yo creo que ni siquiera se tiene que elegir, que se puede ser madre, mujer y profesional. En mi caso particular, he estado siempre muy comprometida con mi carrera pero también con mi familia, y he viajado fuera, me he ido a vivir al extranjero y mis hijas se han venido conmigo y han disfrutado mucho de la experiencia. Si miras los datos hay cifras muy esperanzadoras porque hoy en día el 58 por ciento de los estudiantes que se licencian son mujeres. Mis hijas tienen el modelo de una madre que ha trabajado y ha estado con ellas también, así que creo que hay nuevos modelos que irán cambiando la sociedad, pienso que no hay barreras concretas, es un tema de cultura, costumbre y tradición que hay que ir cambiando con el ejemplo.

Ha estado viviendo en Suecia ¿es más fácil conciliar allí?
Es más fácil porque aquella sociedad está donde nosotros estaremos en algún momento. Allí no se habla de diversidad, ni de género, ni de mujer, porque están perfectamente integradas, el 50% de las mujeres están en posiciones directivas y hay un montón de medidas de conciliación para la mujer y para el hombre, porque la conciliación no es una cosa en exclusiva de un género, es una cosa de personas, de cómo compaginas tu vida personal y qué ayudas recibes, independientemente de si eres hombre o mujer.

De Ciudad Rodrigo y formada en la Universidad de Salamanca
Natural de Ciudad Rodrigo, ciudad en la que se crió y estudió hasta los 18 años, cuando se trasladó a Salamanca para estudiar la licenciatura de Farmacia, Marieta Jiménez es una de las pocas directoras generales al frente de una gran industria, en este caso en el ámbito farmacéutico, Merck, multinacional de origen familiar con 350 años de vida que es líder en el desarrollo de medicamentos para tratar el cáncer, la esclerosis múltiple o el crecimiento. Después de dirigir la compañía en Suecia, hace menos de un año que Marieta Jiménez ha asumido el reto de estar al frente de la prestigiosa compañía en España y ahora se ha integrado en Alumni.

Fuente: La Gaceta