Albert Oriol, vicepresidente de Gestión de la Información y CIO del Rady Children´s Hospital de San Diego
Para lograr la transformación digital, los cambios deben ser más evolutivos que revolucionarios

(San Diego).- Hijo, nieto y bisnieto de médicos y enfermeras, Albert Oriol encontró la forma de seguir vinculado al mundo de la sanidad sin necesidad de vestir guardapolvo, colgarse un estetoscopio o aplicar inyecciones.

Desde hace 20 años, este catalán radicado en Estados Unidos, vicepresidente de Gestión de la Información y CIO del Rady Children´s Hospital de San Diego, ex profesor de Gestión y Estrategia IT en Organizaciones de Salud de la Universitat Oberta de Catalunya, lidera una transformación que apunta a utilizar la tecnología para mejorar la seguridad y los resultados de salud de miles de pacientes.

Eso lo llena de satisfacción: “Cada día, mi equipo y yo sentimos que aportamos nuestro grano de arena para dejar el mundo mejor de lo que lo hemos encontrado. Y no con frivolidades, sino con algo primordial que realmente afecta la vida de las personas: su salud”, dice a E-Health Reporter Latin America, a pocas semanas de brindar su conferencia de apertura del Congreso de HIMSS “La transformación digital y su impacto en la atención a la población”, que tendrá lugar en Bogotá los días 27 y 28 de Noviembre*

Cómo se produjo su llegada al mundo de la salud?
Un poco por casualidad. Nunca me había planteado acabar trabajando en sanidad –soy un poco aprensivo. Y más allá de los antecedentes de mi familia, a mí siempre me atrajo más el mundo de la tecnología y la empresa. Pero cuando cursaba el último año en la Universidad de Bentley, en Boston, encontré la manera de hacer unas prácticas de organización de empresa en Sabadell y así poder pasar el verano en Barcelona.

La organización en cuestión era la Corporació Sanitària Parc Taulí, que, entre otras cosas, era puntera en diagnóstico por imágenes y había desarrollado un visualizador de PACS (sistema de archivado y transmisión de imágenes). Por aquel entonces estaba estudiando cómo establecer una oficina de investigación para poder acceder a mayor financiación por parte del programa de aplicativos telemáticos para la salud de la Unión Europea, y así acelerar el crecimiento de su labor en I+D. Así pasé el verano. Allí vi como la tecnología podía tener un gran impacto en la mejora de la atención sanitaria de la población y también en la satisfacción de los profesionales sanitarios. Desde entonces me levanto cada mañana con el objetivo de utilizar la tecnología para mejorar la sanidad. En mi cuenta de Twitter, RadyCIO, uso el hashtag #bettercarethroughHIT (mejor atención a través de la tecnología de la información aplicada a la salud).

En qué aspecto trabajar en IT en este campo es diferente a hacerlo en otro tipo de industria?
Personalmente, encuentro dos elementos de satisfacción personal. El primero es la capacidad de conectar con unos valores compartidos por muchas generaciones en mi familia. El segundo es el conocimiento de que, cada día, mi equipo y yo aportamos nuestro grano de arena para dejar el mundo mejor de lo que nos lo hemos encontrado. Y no con frivolidades, sino con algo primordial que realmente afecta la vida de las personas: su salud. Sin salud, no hay calidad de vida.

. En 2003, usted publicó el libro “Sanidad en un mundo digital”. Quince años después, ¿cuánto del hospital que usted imaginaba o anticipaba se hizo realidad?

El libro consolida una compilación de artículos que escribí entre el año 2000 y el 2002. Por aquel entonces, pensar a cinco o diez años vista me parecía de una lejanía importante. Entre quince y diecisiete años más tarde, una gran parte de lo que escribí ha sido superado con creces. Sin duda, estamos viendo cómo las profesiones sanitarias van evolucionando en la dirección que predije, así como la adopción tecnológica, que hoy está un par de generaciones por delante de la visión establecida en el libro. Creo que me quedé corto: ¡la realidad ya está superando a la ficción!

¡Fue un visionario!
La velocidad con la que ha avanzado la ciencia básica y su adopción en la práctica clínica ha superado en mucho a cualquier cosa que yo me pudiera haber imaginado a principios del siglo XXI. El avance del poder computacional en todos los ámbitos ha facilitado desde los progresos en telecomunicaciones, en diagnóstico e ingeniería genética, al uso de inteligencia artificial para dar apoyo a la toma de decisiones clínicas, a la capacidad de conexión en red para extender el acceso a servicios sanitarios directamente al paciente sin intermediación… y todo a un ritmo bien superior al que yo esperaba. Aun así, hay cambios que estamos viendo en situaciones y organizaciones específicas que todavía no han sido adoptados de manera generalizada. Pero creo que en muchos casos hemos pasado el punto de inflexión.

Cuál va a ser el eje de su conferencia en el próximo evento de HIMSS en Bogotá?
Me voy a centrar en lo que conlleva un proceso de transformación digital. La sanidad es un mundo tremendamente complejo y cualquier cambio, por necesidad, es más evolutivo que revolucionario. Establecer las expectativas adecuadas es primordial para llegar a buen puerto. Si uno empieza a correr una maratón como si empezara un sprint de 100 metros (o incluso una carrera de diez mil metros), no va a conseguir su fin. Cuando llegué a Rady Children’s hace 11 años, los 3500 profesionales aún entregaban hojas manuscritas detallando las horas trabajadas, los profesionales clínicos no contaban con ningún tipo de ayuda a la toma de decisiones, y cuando enviábamos a un paciente de vuelta a su médico de cabecera, se llevaban una carpeta con documentación bajo el brazo. Hoy en día, no solo hemos automatizado los procesos administrativos, sino también los clínicos con un sinfín de rutinas que apoyan a nuestros médicos y profesionales de enfermería a tomar las decisiones adecuadas en tiempo real. Podemos compartir información digital no sólo con los médicos de la comunidad sino con todo el país, y estamos en la cresta de la ola en cuanto al diagnóstico de enfermedades complejas secuenciando el genoma a alta velocidad.

En qué planos concretos imagina que va a cambiar el proceso de atención de los pacientes dentro de 5 o 10 años?
Los cambios a cinco años creo que seguirán siendo evolutivos, pero a diez años creo que ya veremos cambios sustanciales más generalizados: el hospital se va a convertir en una gran unidad de cuidados intensivos, con quirófanos, y un gran centro de urgencias. Una gran parte de lo que se trata en planta hoy, se va a poder seguir desde casa con monitorización a distancia. Lo mismo va a pasar en el ámbito ambulatorio gracias a la telemedicina y a los sensores personales. La personalización de la atención en base al perfil genético de cada paciente y de los sensores a su disposición se harán realidad, y a medida que evolucionen los sistemas de incentivos al proveedor y al paciente, veremos cómo se empieza a establecer cierto control en el crecimiento del gasto sanitario.

Cuál es la principal barrera que enfrenta el sector de la salud para abrazar de manera más enérgica la transformación digital?
Las barreras son muchas porque el tema es complicado de por sí. Si me aprietas, yo diría que la barrera principal reside en la financiación y la alineación de incentivos. Mientras a los profesionales y a las organizaciones sanitarias les salga más a cuenta económicamente mantener los hospitales llenos, costará mucho avanzar en una dirección facilitada por el mundo digital que nos permita acercar la atención al paciente y anticipe la necesidad de intervención antes de que se desencadene una crisis que acabe en urgencias, o en el hospital. Además, el cambio necesario es cultural, y esto lleva tiempo. Tanto las prácticas como las actitudes de profesionales, organizaciones y la sociedad en general no se transforman de un día para el otro.

Y qué hay respecto de la interoperabilidad?
Hay aún muchos detalles que definir a nivel técnico y éstos requerirán muchas actualizaciones de sistemas para que los unos puedan hablar con los otros. Y, aun así, el progreso en este ámbito ha sido ejemplar. El grado de interoperabilidad que existe hoy en día, ya facilita la transmisión de datos de manera sustancial. Desde 2010, el Rady Children’s ha intercambiado más de dos millones y medio de historias clínicas con más de mil hospitales y casi 30 mil centros ambulatorios. El siguiente paso será establecer estándares para datos generados por sensores de distintos proveedores tecnológicos y mejorar la capacidad de acceso a los pacientes adolescentes y sus familias.

Y el temor sobre la seguridad de la información sensible?
La seguridad de la información es indispensable, pero creo que hoy en día está relativamente bien resuelta. Dicho esto, por supuesto, no se puede bajar la guardia.

Cuáles considera que son las principales aptitudes de liderazgo para encarar esa transformación en instituciones que tienen una tradición consolidada y resistencia al cambio de tecnologías y de procesos?
La resistencia al cambio es algo natural, pero también fútil. Ya lo decía Heráclito: “Todo cambia, nada permanece. En el mismo río no te bañas dos veces”. La cuestión es si el cambio será más o menos dirigido y, por lo tanto, más o menos disruptivo. Así, creo que la capacidad de dibujar una visión de futuro optimista dónde profesionales, pacientes, la administración y los proveedores tecnológicos se sientan involucrados es algo primordial. El camino no será fácil y por tanto ganarse y mantener la confianza de las partes va a requerir una honestidad y transparencia sin precedentes, donde se creen expectativas no sólo de la tierra prometida, sino también sobre los obstáculos que se encontrarán en el camino y la manera de superarlos. Es difícil llegar a buen puerto sin saber a dónde vamos.

Con eso alcanza?
No, porque las aptitudes necesarias van más allá de la capacidad de dibujar una visión de futuro deseable, porque una vez establecida ésta, toca emprender camino. Decía Thomas Edison: “visión sin ejecución no es más que alucinación”. Por lo tanto, la capacidad de ejecutar requiere ser capaz de establecer urgencia, formar coaliciones, construir un equipo de alto rendimiento, demostrar el valor de la propuesta digital – tal vez consiguiendo pequeñas victorias–, y mantener la presión para seguir avanzando, aunque esto requiera adaptar el plan a las realidades que se vayan presentando a lo largo del camino.

Conoce la situación del E-Health en América Latina? ¿Puede compartir con nosotros una opinión o reflexión?
Confieso que la conozco menos de lo que me gustaría. Pero Independientemente del punto de partida, siempre hay oportunidad de empezar la transformación digital. Con pequeños proyectos que tengan un impacto real en la mejora de la atención al paciente o de los resultados financieros de la institución, se puede ir construyendo el apoyo necesario para poder, en algún momento, avanzar inversiones de más envergadura que multipliquen su impacto. Nunca es tarde para empezar.

La charla inaugural del Congreso HIMSS Colombia 2017* se llevará a cabo el 27 de Noviembre a las 9.30 hs.

Para ver el programa completo del evento y registrarse, click aquí.

* HIMSS celebrará su primer congreso los próximos días 27 y 28 de noviembre en Bogotá. El evento contará con la participación de los más prestigiosos ponentes colombianos e internacionales, quienes compartirán con los asistentes sus experiencias, conocimiento y proyectos relacionados con las mejores prácticas y el uso de las tecnologías de la información.

El tema del congreso: “La transformación digital y su impacto en la atención a la población”, tiene vital importacia debido a los diferentes proyectos en la adopción del Registro Medico Electrónico en América Latina y en especial en Colombia. Así mismo, se contará con el auspicio de ProColombia; El Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; La Cámara de Comercio de Bogotá; y la Federacíón Colombiana de la Industria de Software y Tecnologías Informáticas.

Fuente: eHealth Reporter